Pepino

Útil en la dieta y para la piel

"Pepino"

Recientemente acusado como responsable de la epidemia de Escherichia coli que ha castigado el norte de Europa y luego completamente liberado de toda acusa, el pepino es un vegetal precioso para nuestro bienestar. Perteneciente a la familia de las cucurbitáceas (como los calabacines, calabazas, la sandía y el melón) tiene como nombre científico el de Cucumis Sativus y es oriundo de la India. Su nombre deriva de un término sánscrito que hace referencia a la forma rastrera en que crece la planta.

El fruto, que representa la parte comestible, es verde y su forma, la mayoría de las veces, resulta similar a la de un calabacín. Existen distintas variedades, híbridos entre el pepino y el melón, de forma esférica y de color claro. En todo caso, la cáscara es comestible, aunque a menudo poco digerible, por este motivo normalmente el pepino se consume sin ella.

Valores nutricionales
Como otras cucurbitáceas es rico en agua (96%) y prácticamente carente de calorías, lo que lo hace un ingrediente fijo de muchas dietas para adelgazar y como desintoxicante. Provee también una buena contribución de sales minerales como el potasio (140 mg), calcio (16 mg), fósforo (17 mg), sodio (4 mg) y contiene además 11 mg de vitamina C.

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Usos y consumos
Se lo ingiere generalmente crudo, en rodajas más bien sutiles, con una ligera dosis de sal que lo libera del exceso de agua y, según la tradición popular, lo hace más digerible. Puede ser cosechado aún no maduro, de pequeñas dimensiones, conservándolo en vinagre, incluso durante bastante tiempo.
Pero el pepino no posee solamente méritos desde el punto de vista alimenticio: ya en el Renacimiento, como testimonian diversos textos, sus semillas y su zumo eran utilizados con fines cosméticos contra la excesiva sequedad de la piel.

El pepino en la cocina
Ingrediente fundamental de tantas ensaladas veraniegas (combinado clásicamente con el tomate) y de gustosas salsas como la jardinera, el pepino puede ser también protagonista en la cocina.

Sopa de pepinos
Pelar una cebolla, triturarla y dorarla en una sartén con poca mantequilla. Pelar el pepino y reducirlo en dados, unirlo al sofrito y dejarlo cocinarse durante 5 minutos sin dejar de mezclarlo. Diluir dos cucharaditas de harina con un poco de caldo y unirla al pepino mezclando: verter el caldo restante, agregar sal y pimienta y cocinar durante 15 minutos. Atemperar la yema de un huevo con una cucharada de sopa y unirlo a esta ultima. Luego unir el zumo de un limón y aromatizar con flores de eneldo fresco. Opcional el agregado de dados de pan tostado.    

Pepinos rellenos
Preparar un puré de patatas hervidas y agregar huevos duros triturados. Agregar atún al natural, albahaca y un poco de requesón. Cortar a lo largo los pepinos, retirando las semillas y colmar con el relleno creado.
Disponer en un plato los pepinos, dejar reposar en la nevera durante una hora y servir acompañando con tomates cherry. Según el gusto de cada uno, el atún puede ser sustituido por el jamón dulce triturado muy fino.