Estreñimiento

Embarazo

Durante el período de la gestación muchas funciones orgánicas se alteran o modifican para adaptarse a esta nueva condición.
Uno de los aparatos mayormente afectados por estas alteraciones funcionales es el aparato digestivo. En este complicado y fundamental aparato se verifican numerosos fenómenos de naturaleza química, hormonal y mecánica que alteran su equilibrio y sus funciones.

 

En cuanto al estreñimiento que se puede verificar en el embarazo, múltiples pueden ser las causas. El aumento de la necesidad de agua de la embarazada, eventuales vómitos, la compresión y la dislocación del colon por parte del útero agrandado son las más importantes. Tratar o mejor prevenir el surgimiento del estreñimiento, sobretodo durante la gestación quiere decir mejorar mucho la calidad de la vida de la embarazada evitando enfermedades que puedan influenciar en modo negativo no solo el embarazo sino también la vida misma de la mujer, también después de éste. Entre las indicaciones contra el estreñimiento, se deben evitar durante el embarazo:

Laxantes de contacto, porque además de ser dañinos para la mucosa intestinal alteran significativamente el equilibrio hidroeléctrico ya precario en el embarazo;
Laxantes osmóticos (lactulosio, lactitol) por los mismos motivos  de los laxantes anteriores y porque provocan a menudo flatulencia, meteorismo, sensación de tensión que provocan mucha molestia sobretodo en el embarazo avanzado;
Laxantes oleosos (óleo de vaselina, parafina) porque impiden la absorción de las vitaminas liposolubles (A-D-E-K) extremadamente importantes en el embarazo.
Uno de los remedios más eficaces sigue siendo la utilización de fibra alimentaria o dietética asociada a una elevada ingestión de agua. Aumentar la cantidad de fibra bruta con la dieta a menudo no es del todo practicable, ya que, efectivamente, la cantidad de fibra necesaria para asegurar un buen funcionamiento del intestino exigiría cantidades exageradas de vegetales que a menudo no gustan a todas las personas.
También entre las fibras hay que hacer una serie de distinciones, por ejemplo, las fibras insolubles (salvado y similares) no solo exigen dosis elevadas sino también que reducen la absorción de oligo-elementos y minerales indispensables (Fe-Cu-Zn-Ca) y con frecuencia provocan, a causa de su deshidratación a nivel del último tramo del colon, un agravamiento del estreñimiento mismo.
La preferencia, entonces, debe ser para las fibras solubles y en especial a las de alto peso molecular y elevada viscosidad.

 

"Preparación

En general es importante para combatir el estreñimiento poner en práctica estas simples normas:
Comer con calma, masticar bien
No saltarse las comidas 
Evitare permanecer en ayuno por muchas horas durante el día
Distribuir los alimentos en más comidas
Beber abundantemente, preferiblemente lejos de las comidas
Pasear al menos 20 minutos al día
Acostumbrarse a regularizar la evacuación
No usar laxantes
Ingerir en ciclos regulares fermentos lácticos
Consumir cada día 4 – 5 pociones de fruta y verdura
Consumir 1 porción de legumbres 1- 2 veces por semana (la eventual aparición de hinchazón se soluciona acostumbrando el intestino por medio del aumento progresivo de la cantidad)
Consumir 3-4 porciones de almidón (posiblemente) integral
Consumir al menos un yogurt por día
Integrar  la cantidad diaria de fibra eventualmente con la ingestión de fibra de herboristería (Ej.: semillas de lino, semillas de psyllio) que    tienen  la característica de absorber el agua (hasta 100 veces su peso) dando    lugar, en poco tiempo a una solución gelatinosa que ablanda la materia fecal aumentando su volumen y facilitando la defecación.

 

El embarazo puede inducir o agravar la presencia de hemorroides, a menudo causadas por el estreñimiento.
Las hemorroides son en sustancia várices anales.
Los síntomas de la enfermedad son diferentes según se trate de hemorroides internas o externas.
Las hemorroides internas, ubicadas dentro del ano, provocan dolor, sangrado y picazón solamente en relación al pasaje de las heces y pueden ser consideradas la etapa inicial de la enfermedad.
Con el transcurrir del tiempo la enfermedad progresa y los plexos hemorroidales sobresalen durante al defecar pero se reintroducen espontáneamente; en la siguiente etapa, el paciente debe reintroducirlas manualmente; en la última etapa son siempre externas (prolapsadas). En esta etapa son extremadamente dolorosas y frecuentemente pueden complicarse con la formación de coágulos en su interior (trombosis hemorroidal).

Durante el embarazo son un trastorno común, a causa de la presión a la cual están sometidas las venas en toda la mitad inferior del cuerpo a causa del agrandamiento del útero.
El tratamiento  es una alimentación equilibrada que ayude a prevenir el estreñimiento; de esta forma, las hemorroides tienen menos posibilidad de desarrollarse y más posibilidad de curarse.