El azúcar en la dieta

La dieta ha de ser entendida de forma integrada entre salud y placer y protagonizada por el consumo de una gran variedad de alimentos.

Expertos en nutrición han llegado, recientemente, al acuerdo sobre la necesidad de educar y formar a la población para que tomen las decisiones adecuadas sobre su alimentación y nutrición, y que, desde la edad infantil, se evite la clasificación de "alimentos buenos y malos", y se ayude a entender la dieta "de forma integrada entre salud y placer, donde la variedad de los alimentos deben formar parte de ella".

Los especialistas, congregados en torno a una Jornada Científica sobre "el azúcar en la dieta: nutrición y prevención de enfermedades crónicas", organizada, recientemente, por la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada (SENBA), coincidieron, además, en que "esta sustancia debe estar siempre presente en una dieta sana".

Puntos importantes del encuentro:

  1. No clasificar a los alimentos entre buenos y malos "sino entre dietas adecuadas e inadecuadas", en función de la variedad de los alimentos que la componen y su aporte calórico global con relación a la actividad física que se desarrolla.
  2. Las recomendaciones nutricionales dirigidas a la población se han de basar en objetivos sobre las cualidades de los alimentos y sobre su frecuencia de consumo, en lugar de recomendar cifras concretas para cada nutriente, lo cual se convierte en algo difícil de aplicar en la vida cotidiana de las personas.
  3. "Hay que vigilar y actuar sobre la densidad calórica total de los alimentos, en lugar de hacerlo sólo de forma específica sobre el azúcar", que, en opinión de estos expertos, "puede estar presente en una dieta variada y equilibrada, y su consumo no deberá sustituir el de otros alimentos muy recomendables como son las frutas".
  4. Se debe proporcionar a la población conocimientos sobre la alimentación equilibrada, fomentar la actividad física diaria, reforzando los estilos de vida sanos en el contexto familiar, escolar y laboral.
  5. Consumos de hasta un 23 por ciento del total de las calorías en forma de sacarosa son aceptables y no tienen efectos en los niveles de triglicéridos.
  6. Respecto al azúcar, se muestran convencidos de que "sustituirla por edulcorantes artificiales intensos representa un ahorro calórico poco significativo respecto del total de calorías consumidas diariamente, al tiempo que puede generar una falsa tranquilidad que favorezca la adopción de comportamientos contraproducentes, como el excesivo consumo de productos ‘bajos en calorías’ y otros alimentos con un elevado aporte de grasas".

Fuente: azprensa.com