Alimentación y embarazo

 

 "Alimentación

Para llevar un embarazo más saludable que afecte positivamente al futuro hijo, es muy conveniente seguir los siguientes consejos:

· Acostumbrarse a consumir comidas en cantidades pequeñas, como lo haría un niño: de esta forma no nos sentiremos pesados y al mismo tiempo tendremos siempre las energías necesarias.

· No comer o saltar comidas (el almuerzo o la cena) no ayuda a adelgazar y sobre todo no facilita la función de amamantar.

· Eliminar alimentos como los cereales causa solo desequilibrios en la dieta: entonces, no escuches a quien aconseje eliminar el pan o la pasta: no es útil ni para nosotros ni para el niño.

· Beber por lo menos dos litros diarios de agua (la leche materna contiene agua en un 90 %) o indirectamente a través de sopas, caldos, y mucha fruta y verdura.

· Consumir moderadamente bebidas alcohólicas, té, café y chocolatada, y tener en cuenta que alimentos como los crustáceos, piezas de caza, pescado, fresas y uvas pueden favorecer la aparición de alergias; sería mejor pues evitarlos.

· La cantidad de grasas prevista en una dieta alimenticia equilibrada es menor en relación con los otros grupos alimenticios, aunque siempre están presentes: por lo tanto, no hay que eliminarlas, en todo caso, hay que reducirlas.

· Hay alimentos que pueden influir de modo desagradable en el sabor de la leche, en particular, el repollo, el ajo, los espárragos, los pimientos, las cebollas y las especias. No obstante esto, no es útil eliminar estos alimentos, ya que el niño desarrolla sus facultades sensoriales desde el primer momento, vale la pena dejarlo probar y quizás se descubrirá, como ya se verificó en los EEUU, que el niño permanece por más tiempo prendido al seno después que la madre ha comido ajo.