Los primeros días en el gimnasio… ¿hacer gimnasia con o sin aparatos?

 

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Se trata de los primeros días en el gimnasio… Después de las vacaciones, en los centros deportivos y en los ‘fitness clubs’ vuelve a concurrir un gran número de principiantes, la mayoría sedentarios, dispuestos a practicar cualquier actividad gimnástica para recuperar la forma. ¿Es mejor comenzar con ejercicios a cuerpo libre o usando los aparatos?

Primero la carga natural, después con sobrecarga… ¿Será correcto? Todas las actividades motorias sin hacer uso de otros accesorios o aparatos se denominan "de carga natural", puesto que la resistencia está representada por el propio cuerpo. En cambio, las otras se consideran más pesadas porque se practican agregando otras cargas (pesos y resistencias mecánicas de diferentes tipos). Esta diferencia induce a los usuarios de los gimnasios, y a menudo también a los instructores, a preferir los ejercicios a cuerpo libre para comenzar con un entrenamiento después de un largo periodo de inactividad; ya que los ejercicios con sobrecarga dan la impresión de ser más difíciles y pesados. Otra razón que lleva a esta elección es – según la opinión de algunas personas – la necesidad de comenzar el programa de entrenamiento con una fase de condicionamiento aeróbico (actividades aeróbicas, tales como la carrera lenta, la bicicleta, la natación, etc.), antes de comenzar a potenciar los músculos a través de los aparatos. Aunque la cuestión depende de los puntos de vista.

Según algunas encuestas realizadas en los EEUU, muchos principiantes abandonan los centros de fitness a causa de esfuerzos excesivos, cansancio y dolores. Muchos clientes potenciales no se inscriben porque comparten los mismos temores. Esto se produce por errores en la programación del entrenamiento, enpecialmente en lo concerniente a la gradualidad de las cargas. No es necesariamente verdad que las actividades a cuerpo libre deban ser siempre de tipo aeróbico y ligeras, especialmente para el principiante. Participar en una actividad de grupo,  ya sea de gimnasia simple, ya sea en una de las muchas ‘actividades musicales’ ofrecidas por los centros de fitness, no significa siempre hacer un trabajo ‘más leve’ en comparación con la gimnasia hecha en las máquinas. En 1991 Dino Potenza notó las reacciones de algunos principiantes que asistían a un curso de gimnasia a cuerpo libre: sudoración intensa, frecuencia respiratoria alta (jadeos), rostro de color rojo-violáceo, necesidad de parar antes de que terminaran los ejercicios, etc. Estas observaciones lo indujeron a realizar una monitorización instrumental para evaluar la intensidad del esfuerzo físico en estos sujetos, usando monitores de la frecuencia cardíaca (cardiofrecuencímetro). Pues bien, algunos principiantes, de entre los 28 y los 49 años, especialmente ex-atletas que en el pasado habían participado en competencias, durante la fase central de la lección de gimnasia superaban las 160 pulsaciones por minuto, incluso alcanzando y superando picos de 170. Era demasiado. Pero, para comprender el significado de estas medidas, debemos antes echar mano de algunas nociones sobre el sistema energético del organismo.