La dieta de la zona

La dieta en boca de todos

 

 "Alimentos

La dieta de la zona fue propuesta por primera vez a principios de los años 90. Fue ideada por Barry Spears (científico norteamericano, bioquímico, especializado en las terapias contra los tumores y en el control dietético de las respuestas hormonales), fue y es todavía la dieta elegida por muchos atletas del equipo olímpico nacional de los EEUU. "La zona" hace alusión al pico de máxima eficiencia física y mental que esta dieta debe ayudarnos a alcanzar y a conservar. Máxima eficiencia física quiere decir, entre otras cosas, más masa magra y menos masa grasa, más fuerza y más resistencia, pero también más salud; la eficiencia mental indica una mayor capacidad de concentración y de atención y una máxima lucidez.    
Barry Spears, al explicar los beneficios de su ‘Dieta de la zona’, asume que todas las funciones fisiológicas del organismo están controladas por las hormonas y que es justamente el equilibrio hormonal lo que nos mantiene saludables. En esta dieta el alimento se considera un ‘medio’ para el control de la liberación de las hormonas, más bien que una simple fuente de calorías; por lo tanto, la clave es consumir los macronutrientes (proteínas, grasas y carbohidratos) es las proporciones justas, y con esto es posible:

· Determinar las respuestas hormonales;    
· Alcanzar el equilibrio óptimo;
· Controlar todas las funciones vitales del cuerpo.

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La comida puede ser el medicamento más poderoso que tenemos a disposición, pero, si la alimentación es inadecuada, puede también resultar perjudicial par la salud. Para construir la propia ‘dieta de la zona’ se comienzan cuantificado las necesidades diarias de proteínas, que son diferentes para cada individuo y están determinadas por: el peso corporal, los porcentajes de masa magra y masa grasa y el nivel de la actividad física practicada. Una vez que se ha establecido la cantidad de proteínas para consumir; que, según Spears, no debe ser nunca inferior a 77 gramos, debemos dividir el todo en bloquecillos de 7 gramos. Obtendremos así 11 bloques de 7 gramos que serán repartidos en cinco comidas: 3 bloques en el desayuno; 3, en el almuerzo; 1, en la merienda; 3, en la cena y un último para un refrigerio consumido antes de irse a la cama. En ‘la dieta de la zona’ cada comida debe comprender proteínas, carbohidratos y grasas de modo que las calorías aportadas se deriven en un 40 % a partir de los carbohidratos, en un 30, de las proteínas y en el 30 restante, de las grasas. Teniendo en cuenta que las proteínas y los carbohidratos producen 4 calorías por gramo y las grasas 9, para ‘mantenerse en la zona’, por cada bloque de 7 gramos de proteínas, será necesario agregar aprox. 9.5 gramos de carbohidratos y tres gramos de grasas.
Resumiendo, la ‘dieta de la zona’ para un individuo que necesita 77 gramos de proteínas (la menor cantidad necesaria posible), prevé:

· Un desayuno con 21 gramos de proteínas (84 calorías), 28.5 gramos de carbohidratos (114 calorías) y 9 gramos de grasas (81 calorías);
· Un almuerzo y una cena con la misma cantidad de macronutrientes;
· Dos refrigerios (uno a la hora de la merienda y otro antes de irse a dormir) con 7 gramos de proteínas (28 calorías), 9.5 gramos de carbohidratos (38 calorías) y 3 gramos de grasas (27 calorías).
· Total de calorías, para un individuo con necesidad de consumir 77 gramos diarios de proteínas, aprox. 1020/1030

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Claro que ésta sería la ‘dieta de la zona’ mínima posible, aplicable a un individuo que, a partir de su peso corporal y de los porcentajes masa grasa y magra, requiere una consumición de solo 77 gramos de proteínas diarias.
Las calorías totales consumidas son solamente 1020/1030, nuestro individuo, con la ‘dieta de la zona’ puede obtener energía a partir de las reservas de grasas; y, disminuyendo el porcentaje de masa grasa, aumentarán las necesidades de proteínas y, por lo tanto, el número total de proteínas a consumir.