¿Existe una alimentación para la fibromialgia?

Numerosos pacientes afectados por fibromialgia comentan que han sentido un mejoramiento durante dietas con bajo contenido de grasas. No existe una dieta específica para la fibromialgia pero, en una patología que se expresa con dolor y cansancio muscular, la alimentación tiene un rol decisivo.

De las numerosas propuestas de régimen dietético, la que más corresponde a la experiencia de numerosos pacientes es la del Dr. Thomas Weiss que ha publicado recientemente una monografía sobre el tema da algunas indicaciones alimentarias, resumidas de la siguiente manera:

 

  • Reducir al máximo el azúcar, especialmente la blanca o refinada, dulces, bollería industrial, mermeladas industriales. Usar preferentemente azucar de caña o no refinada.

  • Una dieta vegetariana (con el adecuado aporte de proteínas vegetales) o con poca carne roja es preferible, ya que los tejidos tienen poca capacidad para drenar las toxinas. Las fuentes de proteína animal preferidas son: pescado, pollo, conejo, huevos, lácteos y quesos si no tienen intolerancias a la lactosa o colesterol alto.

  • Comer mucha fruta y verdura fresca de estación, preferentemente de agricultura biológica, por la acción antioxidante de las vitaminas y por la aportación de sales minerales.

  • El consumo de cereales integrales es ideal (pasta integral, arroz, farro, etc) bien cocida. Se aconseja condimentarlos con aceite de oliva (por la presencia de vitaminas y ácidos grasos insaturados) acompañando con todas las hierbas aromáticas que se desean. Reducir el uso de las solanaceas (tomates, berenjena, patatas, pimiento) porque desata fácilmente intolerancias alimentarias con manifestaciones a nivel muscular.

  • Reducir el consumo de sal para evitar retenciones y edemas, frecuentes en la fibromialgia, por la misma razón, beber mucha agua, infusiones, tisanas. Limitar el uso de café y té, preferir el té verde, la malta. No hay contraindicaciones a un vaso de vino durante las comidas. Evitar los superalcoholicos.