Conclusiones

 

No nos queda otra cosa que desearos que os divirtáis mucho con el pedaleo y sugerios algunas recomendaciones:

· Elegir un recorrido con poco tráfico
· Llevar siempre un casco puesto
· Llevarse siempre algo para comer
· No dejar de llevar siempre una cantimplora con sulución glucosada al 5-8 %. En un día caluroso la deshidratación puede ser alta y se la debe compensar bebiendo regularmente

 "Siguiendo

 

El ciclismo es un buen entrenamiento para el sistema cardiovascular y, como ya mencionado al principio, es quizás el ejercicio que más se adapta a las condiciones orgánicas individuales.
Aunque el corazón y los músculos sean protagonistas indiscutibles, no se puede dejar de decir que la reina absoluta es la bicicleta. Elegid una bonita, ligera, hecha a medida, elegid también el color. La opción hoy en día para el cuadro es doble: o cuadro de acero o de aluminio. El primero es un poco más pesado pero no os traicionará jamás. El segundo es, por supuesto, más ligero pero también más delicado y hay un riesgo de quiebre. Es útil buscar el consejo de un experto. Las zapatillas, guantes y, sumamente importante, los pantalones (del tipo calzas o mallas) ajustados y acolchonados en la zona de la entrepierna. En esta zona hay que esparcir abundante crema a base de vaselina.

  

Itinerarios sugeridos

Intinerarios sin demasiado tráfico. Hay que aprender a leer los mapas para elegir los trayectos con menos tráfico. El famoso Canal du Midi en el sur de  Francia; siempre terreno plano, mucha sombra, exige poco esfuerzo y ofrece muchos pequeños restaurantes familiares por el camino. O bien para el que quiere esforzarse más: las colinas de los Alpes, Iseran, Galibier, Izoard, Gran S. Bernardo y Pequeño S. Bernardo, luego, el Stelvio, los pasos de los Dolomitas, etc.  Para los más ambiciosos podemos proponer como meta máxima el Grenoble-Grenoble, un circuito de 220 km que incluye: Col du Lautaret, Col du Galibier, Col du Telegraph, Col de la Croix de Fer. Para lograr esta hazaña sugeriría muy sensatamente que no os avergonzéis y pongáis un 28 delante. Se comienza temprano por la mañana, obligatorio es el uso de las luces (aunque de todos modos no se ve nada). En el horizonte del  Lautaret asoma el alba  y vemos a un panadero abrir la persiana de su tienda y los ciclistas que se lanzan dentro olvidando por un momento las curvas del Lautaret. Más tarde el amanecer incendia los glaciares de la Meje que se dejan admirar subiendo ya el maléfico camino que nos conduce al Galibier. El Telegraph da risa. En cambio ya sobre el Croix de Fer, con el sol pegando sobre la nuca, no queda espacio para las risas. Luego faltan todavía algunas vueltas hacía arriba y hacia abajo, se pasa al lado de un campo de golf y, por fin, el circuito termina. Al que logra llegar hasta la meta se le otorga un certificado (BRA, Brevet de Randonneur des Alpes). Una buena bici claramente es mejor que una arruinada, ¡pero es que el problema no se trata de ésto!

 

¡Divertíos mucho!