Breve historia sobre las plataformas vibratorias

Se remontan a 1949 los primeros trabajos científicos referentes a la utilización de las vibraciones con objetivos terapéuticos sobre el hombre, cuando Whedon y algunos colegas (1949) refirieron los efectos positivos obtenidos gracias a las vibraciones generadas por una singular cama oscilante sobre la estructura osea de pacientes inmovilizados con yeso.

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Un sucesivo estudio experimental (Hettinger, 1956) demostró como vibraciones de frecuencia pares a 50 Hz fueran capaces de aumentar el área de sección muscular (por lo tanto de incrementar la masa magra), además de disminuir el tejido adiposo (disminuir la masa grasa) en el interior del musculo mismo.

 

Se plantea una duda: “¿si se aumenta la capacidad del músculo y la disminución de la grasa estando quietos, cuales pueden ser las aplicaciones?”.

 

En 1998 Flieger y colegas (1998) demostraron como en el animal expuesto a vibraciones se registraba un incremento en la proliferación osea. Solamente al final de los años ’80 aparecieron los primeros estudios referentes al posible incremento de las capacidades de contracción de los músculos a solicitaciones de tipo vibratorio (Nazarov y Spivak, 1987): desde entonces las búsquedas en este campo específico se han hecho siempre mayores y exhaustivas.

 

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En los años ´90 el objetivo era aquel de hacer vivir un hombre el máximo posible en el espacio sólo que existía un problema bastante serio: la descalcificación de los huesos. Los rusos Nazarov y Spira trabajaron para el gobierno Ruso y sus estudios sobre la plataforma vibratoria fueron usados para ayudar a los astronautas en el espacio y de este modo permitieron vivir durante 450 días dos astronautas sobre la MIR. Los americanos en cambio sólo 120 días.

 

Hasta el 1987 todos los estudios aplicados a la plataforma vibratoria estaban concentrados sobre el aparato esquelético: osteoporosis, recuperación de los traumas, descalcificación osea, degeneración osea, y disminución de la calcificación en los astronautas. Tras aquella fecha la plataforma vibratoria y los beneficios de las vibraciones CONTROLADAS fueron analizadas también desde el punto de vista muscular y los beneficiosa resultaron evidentes.

 

Grandes méritos son también para el italiano Carmelo Bosco, que fue el primero a realizar estudios en el ámbito deportivo y estético y entre los primeros que estudió un aparato que pudiera salir de los laboratorios y entrar en los hogares de muchos.