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 El monitor de frecuencia cardiaca

Para que sirve y como usarlo


En la elección del ritmo a mantener durante la sesión de entrenamiento, se hace referencia al andar que el maratonista tiene a cada kilómetro. Existe, sin embargo, otro medio para gestionar el propio entrenamiento y es aquel de usar el recurso del monitor de frecuencia cardíaca, simple instrumento al alcance de todos, que permite monitorear la frecuencia con la que nuestro corazón late.

Corazón: Frecuencia cardíaca

PARA QUE SIRVE

Es obvia la importancia del corazón como indicador del estado instantáneo de nuestro cuerpo: midiendo el número de latidos podemos entender cuanta fatiga estamos enfrentando y sobretodo, los efectos que este esfuerzo producirá sobre nuestro organismo. Su utilización no es sencilla, porque requiere un profundo conocimiento de la respuesta del músculo cardíaco, a las solicitaciones a las cuales se esta expuesto. Es indudable que, correctamente utilizado, representa un instrumento indispensable para monitorear los cambios específicos, inducidos, que el entrenamiento ha determinado sobre el sujeto.


Normalmente consiste en un reloj de pulsera, que casi siempre incorpora otras funciones típicas de un reloj para deportes, y una faja sin cables para usar en contacto con la piel en torno al tórax. El display de los monitores de frecuencia cardíaca son generalmente bastante grandes para dar una indicación inmediata de la frecuencia cardíaca instantánea, en las condiciones de utilización en las cuales se encuentra normalmente un deportista y algunos modelos tiene también a disposición, la iluminación para quien se entrena con poca luz o para quien hace spinning.

COMO SE USA
Maratón

Para una correcta utilización será necesario que el atleta se anote, para cada tipo de entrenamiento y para cada kilómetro ( o un lapso de tiempo de 4/5 minutos), la frecuencia cardíaca media y la máxima memorizada desde el monitor, y el tiempo realizado; poniendo luego en confrontación, en las semanas sucesivas, los valores así individuados para el mismo tipo de sesión se podrá fácilmente determinar los eventuales progresos de prestación alcanzados con el entrenamiento. Todos los modelos, aún los más económicos, poseen la posibilidad de colocar marcas del entrenamiento que el atleta considera, el monitor de frecuencia cardíaca emite una señal acústica cuando estas marcas son superadas.

Normalmente debe ser usado para entrenarse y puede ser usado como alternativa o contemporáneamente con el cronómetro. Para que el ritmo sea el adecuado, es necesario individuar el target zone; dentro del cual deben oscilar las frecuencias del músculo cardíaco. El monitor de frecuencia cardíaca se demuestra particularmente útil para aquellos atletas que se entrenan preferentemente en recorridos no medidos y que poseen una escasa sensibilidad sobre el ritmo.
En otras palabras, si el atleta ha estado en condiciones de correr, a la misma marcha, pero con una frecuencia cardíaca media menor, de las sesiones precedentes o si bien conservando la misma frecuencia, ha logrado correr a una media de kilómetro más elevada, querrá decir que ha realizado progresos.

En la elección de la compra es bueno inclinarse sobre aquellos monitores de frecuencia cardíaca, que si bien presentando un costo no demasiado excesivo, son capaces de memorizar un número elevado de lap (al maratonista le sirven al menos 42 para memorizar el tiempo y la frecuencia de cada kilómetro de la maratón).

Ciclismo

Antes de pasar a los aspectos técnicos, es de cualquier manera útil analizar también, aquellos aspectos psicológicos y personales.
Los sistemas aeróbicos requieren el uso del monitor de frecuencia cardíaca y el ciclismo y la maratón son las disciplinas donde su utilización es más importante, además de precisa. Recordemos también que este instrumento no considera los aspectos energéticos y es un poco como decir que puede dar el número de giros del motor, pero no el combustible que queda en el tanque.

Recordémos el clásico derrumbe en una maratón: se acaban los carbohidratos, el cuerpo no esta en grado de quemar grasas; agotadas las reservas el derrumbe es inevitable.
Si se va verificar la frecuencia cardíaca de estos casos, esta no rebasa de 200, es más, resta bajo marca, pero el atleta alcanza penosamente a arrastrarse. En el entrenamiento para la maratón, es por lo tanto importante, que el atleta se entrene para alcanzar a la correcta potencia lipídica, a prescindir de los datos de frecuencia cardíaca.
Es obvio que dos atletas que tienen la misma frecuencia de base, pueden ser y casi siempre lo son, completamente distintos para las características anaeróbicas y en todas las actividades hasta al menos a los 10-12 km, en los cuales el mecanismo anaeróbico juega un rol importante: cuando el entrenamiento es típicamente anaeróbico (en general cuando el largo total de las pruebas es inferior a los 5-6 km), los datos del instrumento pueden ser significativos y pueden ser evaluados, no tanto para modular el entrenamiento, cuando para estudiarlo posteriormente. Obviamente el entrenamiento con el monitor de frecuencia cardíaca no puede ser propuesto para velocistas o a corredores de 800 metros o para repeticiones breves (200-300 m) desempeñadas por el mediofondista.
También en este caso su uso puede ser de cualquier manera de utilidad estadística.


Iniciemos por considerar que nuestro corazón late, normalmente con un ritmo bastante constante, que es aquel de las actividades de todos los días.
El ritmo se fija en un valor que depende de la forma física de cada uno y que no se debe confundir con la Frecuencia Cardíaca (FC) en reposo que será medida por la mañana temprano, antes que la jornada con todas sus actividades incida sobre nosotros.
La frecuencia cardíaca máxima en cambio, es la máxima frecuencia de contracción del corazón que un individuo puede alcanzar con la máxima intensidad física.
Si bien es verdad que todos se preocupan por tenerlo, es también cierto que no todos están realmente capacitados para usar este instrumento correctamente.
Sucede a menudo que la regulación de las marcas mínimas y máximas es hecha sobre la propia frecuencia basal en reposo y sobre la frecuencia máxima: este es el mejor modo de hacer que el monitor de frecuencia cardíaca no sirva absolutamente para nada. Se torna entonces necesario, aprender a programarlo correctamente, para darle un uso apropiado.


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